The Book of Fate

miércoles, enero 13, 2010

¿La tecnología importa?

Hace poco y casi por accidente -o sea, jugando con mi Kindle- encontré el libro "Does IT Matter?", un libro sobre tecnología escrito por un economista, Nicholas G. Carr, y que nació como un artículo en la revista Business Harvard Business Review en un ejemplar de 2003. Este libro habla acerca de cómo la tecnología -cualquier tecnología, desde la electricidad o la Web- se vuelve irrelevante como ventaja competitiva para las empresas, gobiernos o corporaciones mientras se vuelve más popular y de fácil acceso. Carr sostiene que esta historia de la tecnología en los negocios se ha repetido una y otra vez desde la Revolución industrial con los trenes, el telégrafo, el teléfono, la radio y la televisión y que innevitablemente se repetirá en nuestros días con las PCs, la Web, el Internet y otros adelantos tecnológicos de nuestros días.

La postura de Carr es muy interesante para mí precisamente porque él no ve la tecnología y su desarrollo como la vemos los tecnólogos (¿tecnófilos?): como un desfile interminable de novedades y adaptaciones que nunca tendrá fin, y cómo los adelantos tecnológicos harán libres y felices a la humanidad en los años por venir. Por el contrario, su visión hacia es que, si bien en su inicio estos adelantos e invenciones sí representan una ventaja para los negocios que pueden costearlo (porque todo cuando empieza suele ser muy caro y tiene riesgos altos) a la larga esta ventaja se desvanece cuando la competencia tiene acceso a versiones refinadas de la tecnología original a precios más bajos y en modelos probados previamente por los entusiastas tecnológicos. Bajo este razonamiento es entonces crítico para las compañías cuyo negocio principal no es la tecnología escoger cuidadosamente sus inversiones tecnológicas y no dejarse llevar por las modas o por los geeks de tecnología, y hacerse a la idea de que la tecnología, que sí es buena cuando se aplica de manera responsable en un negocio ahorrando gastos y aumentando la eficiencia y la productividad, no es un milagro que por si sola rescata empresas y negocios.

Al final Carr predice que dentro de poco llegaremos a un punto en que empresas y particulares adquiriremos la tecnología que necesitamos como un servicio que se paga por cuotas de consumo, de manera no muy diferente a la que hoy pagamos por la electricidad, el agua potable, la televisión por cable o el gas, sin importar de dónde venga o quien la sostenga.

El libro ha sido duramente criticado por los directores de las grandes empresas de tecnología y por entusiastas tecnológicos en todas partes pero ha encontrado apoyo y simpatizantes con personas de negocio, mercadotécnia y ventas en las empresas.

En mi caso tuve que leer el libro dejando de lado muchas ideas preconcebidas sobre la tecnología y quede profundamente impactado por el mensaje del libro, porque creo que en el fondo no está tan equivocado: algunas tendencias como la automatizacion de los procesos de diseño y desarrollo de software, la estandarización de plataformas y protocolos para hacer que sistemas heterogéneos convivan, la facilidad en la Web 2.0 para que usuarios no técnicos generen sus propios contenidos y sobre todo, la nueva plataforma de Cloud Computing se ajustan muy bien a las predicciones de Carr, aunque tampoco creo que sea 100% acertado en todas sus aceveraciones, particularmente en vista del éxito económico de empresas basadas puramente en tecnologia como modelo de negocio como Microsoft, Google o Dell.

Este libro es un virus: si lo lees ya no verás el mundo tecnológico de la misma forma. Recomiendo leerlo con calma y con mente abierta para sacar conclusiones propias, especialmente si te dedicas a tecnologías de información o a algo relacionado con ellas.

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martes, agosto 21, 2007

Libros: todo lo que hay que leer (u-uh)

No es secreto que soy un lector compulsivo y que siempre estoy buscando cosas nuevas que leer, por lo que no es extraño tampoco que me encuentren hurgando entre las repisas de libros no solo de librerías especializadas o de puestos de revistas, también de tiendas como Sanborns o Vips (de mi manía de acomodar todo para que quede alineado luego hablamos). Muchas veces entre basura motivacional para ejecutivos y superación personal he encontrado algunas joyas y ha veces hasta buenas ofertas; el problema es que de repente también me he encontrado libros que jamás hubiera deseado encontrar.

Hace algunos días encontre un ejemplar de "Libros: todo lo que hay que leer" de Christiane Zschirnt, autora de Shakespeare-ABC (supongo que con este currículum no debió sorprenderme lo que vi después... es lo malo de ser curioso). Este libro reza en su contraportada:

Libros: todo lo que hay que leerCon Libros. Todo lo que hay que leer no se pretende crear un nuevo canon, sino presentar una serie de libros que nos ayuden a comprender la complejidad de la sociedad moderna: desde la Biblia hasta Harry Potter pasando por Leviatán, desde Shakespeare hasta Beckett pasando por Balzac, desde Lope de Vega hasta Cela pasando por Borges y Juan Rulfo. Christiane Zschirnt ha desempolvado una serie de obras imprescindibles en las que se recoge el saber del mundo occidental. Pero no se ha limitado a elaborar una lista de libros, sino que los ha sacado de las estanterías y los ha limpiado del academicismo que les resta atractivo a los ojos de algunos lectores. De esta forma, la autora ha democratizado la cultura, la ha hecho accesible a todos.
Por supuesto, el mérito es meter y condensar 150 de las grandes obras literarias de la historia de la humanidad en apenas 512 páginas (más índice e introducción)... digo, REALMENTE se necesita de talento y capacidad de análisis para la Divina Comedia en 2 páginas y todas la obras Shakespeare en apenas 12 páginas. Claro, es culpa de todo ese "academicismo" que aleja a los lectores.

No sé si reir o llorar...

El libro es un bodrio de lado a lado y parece más una compilación de ensayos de análisis literario de estudiantes de preparatoria: la selección es floja, predecible y no incluye ninguna sorpresa; los ensayos están salpicados de aforismos y opiniones vulgares y carentes de gusto como que "el Quijote es una jocosa obra con reminicencias de las películas de 'El Gordo y el Flaco'" o "el Cielo es la parte más aburrida de la Divina Comedia" y otros por el estilo.

En pocas palabras, este libro es un compendio de pésimas reseñas de obras que todos debimos haber conocido en la escuela y más que "democratizar" la lectura me parece un intento barato para darle temas de conversación a las personas flojas e incultas. Es el equivalente en papel de 'para que lo leo si puedo ver la película'. En pocas palabras, este libro es una afrenta a la ecología ya que no vale los árboles que se talaron para imprimirlo. Es una afrenta desde el punto de vista que se quiera ver excepto, tal vez, que aparentemente cualquiera puede publicar un (mal) libro.

Si lo ven y tienen ganas de reírse un rato, échenle un vistazo. De lo contrario huyan de él como la peste.

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